Ergonomía ambiental, la clave para prevenir riesgos laborales

Un espacio confortable es aquel que brinda comodidad y seguridad al mismo tiempo. Sentirse a gusto en un lugar no solo evita tener que enfrentarse a situaciones de estrés o a riesgos de sufrir accidentes, sino que además mejora la forma y el tiempo de ejecución de una actividad. La disposición del espacio, la luz, la temperatura y el ruido tienen un papel determinante en ese bienestar mental, físico y social que toda persona necesita para su sana evolución y desempeño. Aquí es donde entra en juego la ergonomía ambiental.

La ergonomía ambiental es la rama de la ergonomía que, como su nombre lo indica, se encarga de estudiar los factores ambientales que intervienen tanto en la relación hombre – máquina, como en la relación hombre – hombre; es decir que pueden condicionar la interacción de ambos e incidir en la efectividad con las que se realicen las tareas.

Factores que estudia la ergonomía ambiental

1. Arquitectura de los puestos de trabajo

La ergonomía ambiental estudia la distribución espacial de los puestos de trabajo, pero además, pone énfasis en la adaptabilidad de las instalaciones y la incorporación de elementos que minimicen o potencien el confort ambiental, térmico, lumínico y acústico. Ese confort evidentemente difiere de acuerdo a la percepción de cada individuo, pero desde el punto de vista ergonómico, se puede lograr atendiendo a ciertos detalles generales.

Entre las características idóneas de un puesto de trabajo destacan:

      • Facilidad de acceso.
      • Ausencia de barreras.
      • Dimensiones acordes con la cantidad de personal.
      • La existencia de un área destinada a fomentar la integración entre compañeros.
      • Decoración agradable de los espacios: paredes, suelos y muebles.

2. Ambiente visual:

 En el campo de la ergonomía ambiental, el rendimiento y la efectividad en el trabajo dependen de:

      • La visión del trabajador. Es importante considerar la edad de la persona, si padece de alguna enfermedad o lesión ocular, la percepción de campo y profundidad.
      • La iluminación del espacio de trabajo. En primer lugar, es fundamental evaluar los elementos que conforman el campo de trabajo, incluyendo su tamaño y la distancia entre ellos; y a partir de ahí, considerar todo lo inherente a la iluminación: la distribución de la luz, la intensidad, la definición de colores, etc.

¿Por qué?

La iluminación puede interferir en la correcta visualización de objetos y entornos y en la percepción e interpretación de las señalizaciones.

Una escasa iluminación, reflejos indeseados, un monitor con condiciones de brillo y contraste inadecuados y una mala postura frente a él, pueden afectar a la capacidad física y mental del trabajador. Hay mayores probabilidades de sufrir irritación y fatiga ocular y otras patologías visuales, cansancio, dolor de cabeza y por tanto, mayores riesgos de accidentes y lesiones.

Por ello, los ergonomistas recomiendan:

      • Optar por la iluminación natural siempre que sea posible, y combinarla cuidadosamente con la artificial, de manera que no se produzcan cambios bruscos de luminosidad entre salas o espacios de trabajo.
      • Usar difusores, como persianas y cortinas, para filtrar y regular el paso de la luz natural.
      • Combinar el sistema de luz generalizada con algunos puntos de luz focales en determinadas áreas para conseguir una percepción de mayor amplitud o para apoyar tareas que requieran mayor precisión.
      • Hacer mantenimientos periódicos a lámparas y luminarias.

qué es ergonomía ambiental

3. Ambiente térmico:

Existen factores ambientales que influyen en los mecanismos de termorregulación del ser humano y que pueden afectar su salud y bienestar, entre ellos:

      • La temperatura, tanto del aire como de las superficies.
      • La humedad.
      • La ventilación (presencia o ausencia de aire, el movimiento y la velocidad).

El objetivo de los ergonomistas, en este caso, es lograr que las condiciones climáticas del entorno laboral sean acordes con la carga de trabajo y su duración, tomando en consideración que el ser humano tiene una temperatura interna que debe mantener entre los 36°C y 37°C. Así que estos especialistas son los encargados de evaluar:

      • La proporción de sistemas de acondicionamiento térmico eficiente.
      • La existencia de un adecuado sistema de ventilación que permita la circulación de aire limpio y evite la humedad excesiva.
      • La prevención o disminución de incomodidades relacionadas con condicionales climáticas extremas (mucho frío o mucho calor).
      • El diseño y disponibilidad de una vestimenta y equipo de seguridad adecuados para evitar riesgos asociados con las condiciones térmicas. Da especial importancia al personal que trabaja en espacios exteriores (obreros de la construcción, operadores de maquinaria pesada, jardineros y personal de mantenimiento) o en sectores industriales, como el energético o el de la alimentación, donde deben enfrentarse de manera constante al cambio intermitente de temperatura, bien sea al entrar y salir de cámaras de refrigeración o de cocinas donde hay hornos que operan a altas temperaturas.

Un ambiente térmico no confortable daña la salud, puesto que:

      • Genera malestar físico (gripes y resfriados).
      • Afecta la capacidad de movimiento (entumecimiento y agotamiento de músculos y articulaciones).
      • Perturba el procesamiento de información (desconcentración).
      • Altera el estado de ánimo (irritabilidad y enojo).

De modo que como medidas ergonómicas básicas, se aconseja el uso del aire acondicionado, preferiblemente entre los 23°c y los 25°C, y de deshumificadores.

4. Ambiente acústico:

Para que una persona logre la concentración y el adecuado desempeño laboral es importante que en su lugar de trabajo no haya elementos distorsionadores que interfieran en la comunicación o en la percepción de estímulos y señales, como por ejemplo, el ruido.

Hay estudios que demuestran que un ruido intenso y prolongado puede resultar tan incómodo como uno discontinuo e irregular, más aún cuando no se conoce su origen ni su causa.

También se ha comprobado que el ruido, además de ser un agente perturbador del sueño, puede causar daños físicos al sistema auditivo humano y alterar las funciones del sistema nervioso, vestibular, cardiovascular, digestivo e incluso, respiratorio.

Entonces, la función de un ergónomo se centra en reducir, aislar o controlar, tanto como sea posible, la emisión de ruidos para evitar barreras comunicativas y pérdida de concentración, y así garantizar la salud, seguridad y mejor desempeño de los trabajadores.

Por ello, entre las recomendaciones que los ergónomos hacen a las empresas, está:

      • Optar por zonas alejadas de las fuentes de emisión de ruidos (obras de construcción, alto tránsito vehicular, etc).
      • La colocación de materiales absorbentes y aislantes en suelos y techos, como el corcho, por ejemplo.
      • El uso de mamparas o pantallas separadoras en salas muy grandes.
      • La instalación de cristales especiales para amortiguar el ruido proveniente del exterior.

Por otra parte, se habla de la música como un elemento capaz de generar sensaciones agradables, de bienestar y satisfacción, e influir positivamente en la atención y vigilancia de una tarea. Pero su empleo en los espacios comunes de trabajo requiere del conocimiento de la opinión de las personas que comparten tales áreas. Si se obvia, la música, su intensidad y duración, puede generar el efecto contrario.

ergonomía ambiental y salud

5. Ambiente electromagnético:

La entrada de la tecnología a los puestos de trabajo ha sido de gran ayuda en cuanto a agilización de procesos, pero también ha ocasionado problemas. Los equipos tecnológicos, al igual que algunas herramientas que demandan consumo energético (taladros, martillos neumáticos, etc.) generan vibraciones que, por lo generan, son recibidas y transmitidas por los pies y las manos, pero dependiendo de la actividad que se realice y la posición que se adopte, cualquier otra zona del cuerpo puede hacerlo.

La exposición prolongada a las vibraciones, puede ocasionar problemas de salud que afectan al desempeño y rendimiento laboral. Algunos efectos se manifiestan de inmediato, como por ejemplo:

      • Vómitos
      • Mareos
      • Lumbalgias
      • Calambres

Pero otros, tienden a aparecer con el paso del tiempo, por lo que muchas veces a la persona le cuesta relacionarlos directamente con ellas:

      • Aumento de la frecuencia cardíaca y respiratoria
      • Aparición de reflejos y contracciones musculares
      • Trastornos de sensibilidad
      • Aumento de la incidencia de enfermedades del estómago
      • Problemas en la vista (reducción en la agudeza, y distorsión del cuadro visual)
      • Dificultades en la coordinación de movimientos
      • Alteraciones psicológicas (nerviosismo, ansiedad)

¿Por qué es importante la ergonomía ambiental en el trabajo?

El conocimiento de todas estas condiciones físicas del ambiente que rodean al ser humano en su espacio de trabajo facilita el diseño y distribución de áreas seguras y agradables, en las que no se afecte la capacidad de comunicación entre los trabajadores y se reduzcan las probabilidades de errores y de accidentes.

Una buena iluminación, una temperatura adecuada y un nivel de ruido saludable evitarán que el trabajador se exponga a situaciones que perjudiquen su salud y que interfieran en el desempeño de sus funciones, en su comportamiento y su motivación.

Ahora que ya conoces cómo lograr ambientes de trabajo óptimos y confortables, te invitamos a evaluar las condiciones físicas y ambientales de tu entorno laboral. Adáptalo a las características esenciales de la ergonomía ambiental y ganarás calidad de vida y productividad.

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